Ornitópodos
Comprenden familias de dinosaurios herbívoros bípedos, como los avestruces, y bípedos/cuadrúpedos, desde el tamaño pequeño de un perro al tamaño mediano/grande de las jirafas. Muchos parecían ser diferentes unos de otros, pero tenían muchas cosas en común. A pesar de su nombre, los ornitópodos no tenían particularidades con los pies de las aves, pero aun así eran semejantes. Superficialmente recuerdan mucho a los predadores terópodos, pero tenían muchas diferencias. Poseían mandíbulas terminadas en un hocico picudo, carrillos, dientes afilados con corona alta en forma de corazón para comer hojas, los cuales algunos los tenían en la parte delantera de la boca y la mayoría sólo en la trasera, huesos públicos alineados como en los pájaros, con hueso del pubis en ángulo hacia atrás para dejar detrás un gran hueco para el intestino, un largo prepubis anclado a los músculos que tiraban de la pierna hacia arriba y hacia atrás, un isquion recto, un íleon delgado y unos tendones de hueso al final de la cola para enderezarla. En los huesos de la cadera residía en el centro de gravedad de estos bípedos. Estas características las compartían con la mayoría de los demás ornistiquios. Andaban y corrían ayudados por las largas partes superiores de sus miembros. Sin embargo, en 1986, el paleontólogo americano Paul sereno definió a los ornitópodos mas precisamente como ornistiquios con la mandíbula inferior sin agujeros, y, en la cadera, un saliente de hueso púbico más allá de la parte delantera del íleon. A pesar de llamarles ornitópodos, los fabrosáuridos parecen haber sido ahora los más primitivos de éstos, y nunca fueron los heterodontosáuridos los que probablemente no tenían parecidos con los verdaderos ornitópodos. Los ornitópodos se reúnen en siete familias, los fabrosáuridos, los heterodontosáuridos, los hipsilofodóntidos, los driosáuridos, los tescelosáuridos, los camptosáuridos, los iguanodóntidos y los hadrosáuridos.
Todos estos tenían las piernas más largas que los brazos. Los ornitópodos más primitivos y pequeños, probablemente los ornistiquios más antiguos de todos, eran ágiles corredores. Las largas formas posteriores probablemente caminaban sobre las cuatro patas pero se podían erguir para inspeccionar el terreno o huir rápidamente de un enemigo. Caminando o corriendo, los ornitópodos mantenían la larga cola rígida separada del suelo balanceando la parte delantera del cuerpo. Según iban evolucionando los ornitópodos, a deferencia a otros dinosaurios, mejoraban sus mandíbulas, carrillos y dentadura para masticar las plantas. También aumentaban de tamaño, la cabeza relativamente crecía pero iba perdiendo los dientes delanteros, detrás del cortante pico se desarrollaban baterías de dientes en las bolsas de los carrillos que se afilaban por sí solos, el pico de la boca se ensanchaba, y, en los ornitópodos más grandes de mediados y finales del Cretácico, las garras se desarrollaron en anchas uñas parecidas a pezuñas, y el quinto y cuatro dedo de las patas encogieron o desaparecieron.
Los ornitópodos verdaderos aparecieron en el Jurásico medio, donde abundaban los pequeños que no superaban los 3 metros de largo, de los cuales más de la mitad correspondían a la cola y, además, podían dar chillidos para avisar del peligro. Los miembros de este grupo se expandieron por todo el mundo, y en el Cretácico superior en el este de Norteamérica los hadrosáuridos ornitópodos estaban entre los dinosaurios más abundantes de todos, que desarrollaron crestas que apuntaban hacia arriba, delante o detrás a partir del hocico, y en su interior había conductos y canales que los usaban para emitir sonoros bramidos. Esto hace de los ornitópodos los animales fueron uno de los grupos de ornistiquios de más éxito y duración, que vivieron en muchas partes. Se han descubierto esqueletos y fósiles en Norteamérica, Sudamérica, Europa, África, Asia Australia y la Antártida.
Los ornitópodos se clasifican en las familias de los heterodontosáuridos, hipsilofodontidos, driosáuridos, tescelosáuridos, camptosáuridos, iguanodóntidos, hadrosáuridos y lambeosáuridos. Las cuatro primeras familias no tienen la superfamilia correspondiente y los llamaremos "pequeños ornitópodos". Los terceros y cuartos se les suele agrupar en una superfamilia llamada iguanodontes o iguanodontoideos, y las dos últimas familias en los hadrosaurios o hadrosauroideos. Junto con los ornitópodos vamos a colocar a los fabrosáuridos, los ornistiquios más primitivos, los cuales no pertenecen a ningun infraorden pero se les suele situar junto a aquéllos. Es posible una clasificación de no formar superfamilias, y todos los grupos quedarían como están excepto los dos últimos que formarían una familia llamada hadrosáuridos que se subdivide en dos subfamilias llamadas hadrosaurinos y lambeosaurinos.
Superfamilias:
Iguanodontes
Hadrosaurios
LOS HADROSAURIOS O DINOSAURIOS CON PICO DE PATO
Los hadrosaurios, significa reptiles gigantes, son los conocidos como dinosaurios de pico de pato, y dominaron los paisajes del Cretácico tardío, como ocurre en la actualidad con los antílopes africanos. Eran un grupo que dinosaurios ornistiquios, que vivieron hace 97 y medio a 66 millones de años, en lo que hoy es Norteamérica, Asia, Europa y otros lugares. Una característica distinta de estos dinosaurios herbívoros era un pico similar a los picos de los patos, razón por la cual se les llama a veces como ya hemos dicho dinosaurios con pico de pato. Aunque el pico de la cabeza larga y estrecha carecía de dientes, los hadrosaurios tenían un buen número de molares como dientes trituradores, en la parte posterior de las mandíbulas, en ocasiones unos 2.000 es su conjunto de maxiliares, dispuestos de una manera muy complicada y formando lo que se ha dado en llamar una batería dental; los dientes se desgastaban continuamente y siempre crecían otros para sustituirlos, por lo que es evidente de en la dieta de este dinosaurio figuraban alimentos o materia vegetal dura y áspera.
Medían entre unos 4 y 15 metros de longitud. Caminaban probablemente a cuatro patas la mayor parte del tiempo. Tenían una fuerte cola aplanada que les debió de resultar muy útil cuando se sumergían en el agua. También, para huir de los depredadores más aprisa, corrían erguidos sobre las patas traseras, manteniendo el equilibrio de sus pesados cuerpos con la cola, que era también larga y rígida. Entre los dedos de la mano antiguamente se decía que tenían una membrana, pero hoy se cree que son almohadillas que se aplastaron en la fosilización. De hecho, hasta hace poco tiempo, creían que con las membranas vivieron mayormente en largos y pantanos, desde luego debió de ser un modo seguro de protegerse de carnívoros tan terribles como los tiranosaurios, pero en los últimos años han sugerido dudas al respecto. Un par de estos dinosaurios con pico de pato se han encontrado en un estado de momificación, con una clara impresión de la piel en la roca circundante y con el contenido del estómago todavía bastante bien preservado para que pudiéramos saber lo que había comido el animal: grandes cantidades de hojas de pino, junto con las ramitas, semillas y frutos de otras plantas terrestres.
La mayor parte tenían un cuerpo semejante, y las docenas de especies se diferenciaban por la cresta que llevaban en la cabeza. Muchos dinosaurios no llevaban ningún adorno, pero otros presentaban una variedad de protuberancias, espinas, tubos y crestas por encima y por detrás de los ojos. En todos los casos, las crestas están formadas por la prolongación posterior de los premaxilares y los nasales, los huesos que están situados en la parte superior del hocico entre las fosas nasales y las cuencas oculares. El corte transversal del cráneo de un Hadrosáurido permite apreciar que la cavidad nasal se prolonga hacia el final de la cresta, por más vueltas que dé. De este modo, el aire penetra por las fosas nasales, sube y atraviesa la cresta, y luego vuelve a descender por la garganta y los pulmones. El aire se expira siguiendo la misma ruta tortuosa.

En algún momento, se pensó que las crestas eran aparatos para respirar bajo el agua o tal vez tubos respiratorios; se creía que los hadrosaurios eran bastante acuáticos, por sus picos similares a los de los patos, y sus patas palmeadas. Se suponía que podían almacenar en la cresta el aire suficiente para realizar una breve zambullida, o incluso utilizarla como tubo respiratorio. Sin embargo, la cresta no estaba abierta en el extremo, y por lo tanto no podía funcionar así. Además, la capacidad total de la cresta era demasiado reducida para que un animal tan enorme pudiera respirar bajo el agua. En la actualidad se cree que los hadrosaurios eran animales fundamentalmente terrestres, que solían frecuentar las zonas secas, con árboles, y se alimentaban de hojas duras que molían con sus baterías de poderosos dientes. También se propuso que podría ser la base de una corta prosbócide, a fin de evitar que el agua o la arena llegaran a los pulmones, o que proporcionara puntos de fijación para los ligamentos y músculos que sujetaban y movían la pesada cabeza; pero hoy no se pueden aceptar estas teorías un tanto absurdas.
Entonces, ¿para qué servían las crestas?. Parece evidente que se trataba se señales de reconocimiento para diferenciar las especies y, posiblemente, los sexos. Por la forma de la cresta un Hadrosáurido sabía si un animal era de su misma especie y, por lo tanto, si valía la pena relacionarse con él de alguna manera. Además, se ha demostrado que muchas crestas manifiestán dimorfismo sexual, dentro de un tipo de hadrosaurios, la mayor parte de la población fósil tenían crestas de una determinada forma, mientras que la otra mitad tenían crestas similares, pero diferentes en algún sentido; por ejemplo, más pequeñas. Esta función de reconocimiento sexual se intensificaban por medio del sonido. El trabajo del Doctor David Weishampel, publicado en 1983, demostraba que los complejos recovecos de los conductos nasales que existían en las crestas de algunos hadrosaurios realizados a escala, descubrió que podía obtener una variedad de bramidos y chillidos, y elaboró la hipótesis de que cada sexo de cada especie emitía un grito o un trompeteo característico. El ambiente del Cretácico superior de Alberta debió similar al de un bulliciosa jungla de la actualidad.
Había dos familias de hadrosaurios: hadrosáuridos y lambeosáuridos. La principal diferencia entre los subgrupos era la forma del cráneo. Los hadrosáuridos tenían cráneos planos, algunos con bultos de sólido hueso en el hocico, mientras que los cráneos de los lambeosáuridos tenían crestas óseas grandes y huecas.

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