El Museo de Historia Natural de Londres posee una de las colecciones paleontológicas más importantes de todo el mundo. Allí encontramos una colección impresionante de fósiles. Además es uno de los tres museos más importantes de la ciudad, junto con el Museo de Ciencias y el Museo Victoria and Albert. En el museo hay casi 70 millones de artículos y el mismo es reconocido por exhibir esqueletos de dinosaurios, en particular la gran pieza de Diplodocus que domina en la entrada.
El museo posee una colección que cuenta con más de 70 millones de especímenes y objetos en exposición. Aun así, el museo es muy conocido por el público en general, gracias a su gran salón central, en el que se muestran esqueletos de diferentes dinosaurios, aunque hay uno que destaca sobre los demás: un enorme Diplodocus que domina la entrada al edificio.
El recientemente desarrollado Centro Darwin contiene una colección de más de 20 millones de especimenes preservados, materiales interactivos y nuevos espacios de trabajo.
Como vemos, el museo reúne méritos de sobra para ser uno de los más importantes del mundo. De hecho, en este edificio se conserva una de las mayores colecciones del mundo de fósiles de dinosaurios.
Los tireóforos fueron el grupo de dinosaurios más acorazado que existió. Todos eran cuadrúpedos y algunos de podían reincorporar sobre las patas traseras. Tenían la cabeza pequeña, la cola larga y eran corpulentos. Eran herbívoros y poseían unos los dientes grandes y achatados y otros pequeños y afilados. Unos tenían placas, otros púas, otros escudos, otros protuberancias y otros cuernos. Algunos tenían cuernos o mazos en la cola. Todos eran ornistiquios, es decir, que eran dinosaurios con pelvis de ave. Vivieron desde el Triásico superior hasta el Cretácico superior. Superfamilias: Anquilosaurios
Los anquilosarios, significa reptiles rígidos, eran una superfamilia de tireóforos. Normalmente se les conoce como dinosaurios blindados. Eran herbívoros y cuadrúpedos con cráneos anchos y bajos, peculiarmente sólidos, cuerpos con forma de barril y gruesas extremidades. La dura piel del dorso y los flancos era reforzada con una armadura flexible de tacos y placas de hueso fusionados con cuernos y también tenían porciones de hueso encajadas en la cabeza. Vivieron desde Jurásico medio hasta los tiempos del Cretácico superior. La mayoría aparentemente habitaron en continentes del norte, aunque los fósiles encontrados provienen también de la Antártida y Australia. Dentro de ellos estaban las familias de los anquilosáuridos y nodosáuridos. Escelidosaurios
Los escelidosaurios, significa reptiles con patas, eran una superfamilia de tireóforos. Eran herbívoros bípedos y cuadrúpedos con filas de tacos de hueso recorriendo el dorso, precursores de las grandes placas óseas, escudos o espinas que aparecen en los parientes cercanos de los escelidosaurios: anquilosaurios y estegosaurios. Todos los tres grupos probablemente evolucionaron de formas primitivas como Scutellosaurus. Los escelidosaurios florecieron en los tiempos jurásicos a través del Hemisferio Norte, y evidentemente más tarde dejaron camino a sus parientes mejor acorazados. Las dos familias que contenían eran los escelidosáuridos y los escutellosáuridos.
Los ornitópodos, significa patas de ave, fueron un infraorden de dinosaurios ornistiquios. Comprenden familias de dinosaurios herbívoros bípedos, como los avestruces, y bípedos/cuadrúpedos, desde el tamaño pequeño de un perro al tamaño mediano/grande de las jirafas. Muchos parecían ser diferentes unos de otros, pero tenían muchas cosas en común. A pesar de su nombre, los ornitópodos no tenían particularidades con los pies de las aves, pero aun así eran semejantes. Superficialmente recuerdan mucho a los predadores terópodos, pero tenían muchas diferencias. Poseían mandíbulas terminadas en un hocico picudo, carrillos, dientes afilados con corona alta en forma de corazón para comer hojas, los cuales algunos los tenían en la parte delantera de la boca y la mayoría sólo en la trasera, huesos públicos alineados como en los pájaros, con hueso del pubis en ángulo hacia atrás para dejar detrás un gran hueco para el intestino, un largo prepubis anclado a los músculos que tiraban de la pierna hacia arriba y hacia atrás, un isquion recto, un íleon delgado y unos tendones de hueso al final de la cola para enderezarla. En los huesos de la cadera residía en el centro de gravedad de estos bípedos. Estas características las compartían con la mayoría de los demás ornistiquios. Andaban y corrían ayudados por las largas partes superiores de sus miembros. Sin embargo, en 1986, el paleontólogo americano Paul sereno definió a los ornitópodos mas precisamente como ornistiquios con la mandíbula inferior sin agujeros, y, en la cadera, un saliente de hueso púbico más allá de la parte delantera del íleon. A pesar de llamarles ornitópodos, los fabrosáuridos parecen haber sido ahora los más primitivos de éstos, y nunca fueron los heterodontosáuridos los que probablemente no tenían parecidos con los verdaderos ornitópodos. Los ornitópodos se reúnen en siete familias, los fabrosáuridos, los heterodontosáuridos, los hipsilofodóntidos, los driosáuridos, los tescelosáuridos, los camptosáuridos, los iguanodóntidos y los hadrosáuridos. Todos estos tenían las piernas más largas que los brazos. Los ornitópodos más primitivos y pequeños, probablemente los ornistiquios más antiguos de todos, eran ágiles corredores. Las largas formas posteriores probablemente caminaban sobre las cuatro patas pero se podían erguir para inspeccionar el terreno o huir rápidamente de un enemigo. Caminando o corriendo, los ornitópodos mantenían la larga cola rígida separada del suelo balanceando la parte delantera del cuerpo. Según iban evolucionando los ornitópodos, a deferencia a otros dinosaurios, mejoraban sus mandíbulas, carrillos y dentadura para masticar las plantas. También aumentaban de tamaño, la cabeza relativamente crecía pero iba perdiendo los dientes delanteros, detrás del cortante pico se desarrollaban baterías de dientes en las bolsas de los carrillos que se afilaban por sí solos, el pico de la boca se ensanchaba, y, en los ornitópodos más grandes de mediados y finales del Cretácico, las garras se desarrollaron en anchas uñas parecidas a pezuñas, y el quinto y cuatro dedo de las patas encogieron o desaparecieron. Los ornitópodos verdaderos aparecieron en el Jurásico medio, donde abundaban los pequeños que no superaban los 3 metros de largo, de los cuales más de la mitad correspondían a la cola y, además, podían dar chillidos para avisar del peligro. Los miembros de este grupo se expandieron por todo el mundo, y en el Cretácico superior en el este de Norteamérica los hadrosáuridos ornitópodos estaban entre los dinosaurios más abundantes de todos, que desarrollaron crestas que apuntaban hacia arriba, delante o detrás a partir del hocico, y en su interior había conductos y canales que los usaban para emitir sonoros bramidos. Esto hace de los ornitópodos los animales fueron uno de los grupos de ornistiquios de más éxito y duración, que vivieron en muchas partes. Se han descubierto esqueletos y fósiles en Norteamérica, Sudamérica, Europa, África, Asia Australia y la Antártida. Los ornitópodos se clasifican en las familias de los heterodontosáuridos, hipsilofodontidos, driosáuridos, tescelosáuridos, camptosáuridos, iguanodóntidos, hadrosáuridos y lambeosáuridos. Las cuatro primeras familias no tienen la superfamilia correspondiente y los llamaremos "pequeños ornitópodos". Los terceros y cuartos se les suele agrupar en una superfamilia llamada iguanodontes o iguanodontoideos, y las dos últimas familias en los hadrosaurios o hadrosauroideos. Junto con los ornitópodos vamos a colocar a los fabrosáuridos, los ornistiquios más primitivos, los cuales no pertenecen a ningun infraorden pero se les suele situar junto a aquéllos. Es posible una clasificación de no formar superfamilias, y todos los grupos quedarían como están excepto los dos últimos que formarían una familia llamada hadrosáuridos que se subdivide en dos subfamilias llamadas hadrosaurinos y lambeosaurinos.
Superfamilias:
Iguanodontes
Los iguanodontes fueron un grupo de dinosaurios herbívoros, comedores de plantas, ornistiquios, con cadera de ave, que vivieron desde finales del Jurásico hasta finales del Cretácico, hace desde 165 a 70 millones de años. Eran dinosaurios de tamaño medio/grande, entre 1,2 y 10 metros de largo, y vivían en lo que ahora es Norteamérica, Europa, África, Asia y Australia. Típicamente los iguanodontes tenían un pico ancho y sin dientes en el extremo de su largo hocico; grandes mandíbulas con largas filas de apretados molares con crestas para triturar la vegetación. Un voluminoso cuerpo y una fuerte cola reforzada por tendones osificados. Sus poderosas patas traseras les capacitaban para correr y escapar de los peligros, pero las uñas en forma de pezuña de los dedos indican que, a menudo, caminaban a cuatro patas. Muchos iguanodontes tenían probablemente grandes aguijones en los pulgares, que eran lo bastante fuertes para apuñalar a los atacantes, y pequeños y flexibles dedos en las manos. El iguanodonte más raro era el Ouranosaurus, que tenía una vela a lo largo del dorso. La vela consistía en la piel tensada sobre púas verticales y probablemente les servía para regular la temperatura absorbiendo y desprendiendo calor. Algunos expertos creen que todo los iguanodontes pertenecían a un solo grupo, los iguanodóntidos. Sin embargo, otros los dividen en dos subgrupos: iguanodóntidos como el Iguanodon y el Ouranosaurus, y camptosáuridos como Camptosaurus. Esta división está basada en el número de dedos de los pies de los dinosaurios. Los iguanodóntidos tenían tres y los camptosáuridos, cuatro.
Hadrosaurios
LOS HADROSAURIOS O DINOSAURIOS CON PICO DE PATO
Los hadrosaurios, significa reptiles gigantes, son los conocidos como dinosaurios de pico de pato, y dominaron los paisajes del Cretácico tardío, como ocurre en la actualidad con los antílopes africanos. Eran un grupo que dinosaurios ornistiquios, que vivieron hace 97 y medio a 66 millones de años, en lo que hoy es Norteamérica, Asia, Europa y otros lugares. Una característica distinta de estos dinosaurios herbívoros era un pico similar a los picos de los patos, razón por la cual se les llama a veces como ya hemos dicho dinosaurios con pico de pato. Aunque el pico de la cabeza larga y estrecha carecía de dientes, los hadrosaurios tenían un buen número de molares como dientes trituradores, en la parte posterior de las mandíbulas, en ocasiones unos 2.000 es su conjunto de maxiliares, dispuestos de una manera muy complicada y formando lo que se ha dado en llamar una batería dental; los dientes se desgastaban continuamente y siempre crecían otros para sustituirlos, por lo que es evidente de en la dieta de este dinosaurio figuraban alimentos o materia vegetal dura y áspera. Medían entre unos 4 y 15 metros de longitud. Caminaban probablemente a cuatro patas la mayor parte del tiempo. Tenían una fuerte cola aplanada que les debió de resultar muy útil cuando se sumergían en el agua. También, para huir de los depredadores más aprisa, corrían erguidos sobre las patas traseras, manteniendo el equilibrio de sus pesados cuerpos con la cola, que era también larga y rígida. Entre los dedos de la mano antiguamente se decía que tenían una membrana, pero hoy se cree que son almohadillas que se aplastaron en la fosilización. De hecho, hasta hace poco tiempo, creían que con las membranas vivieron mayormente en largos y pantanos, desde luego debió de ser un modo seguro de protegerse de carnívoros tan terribles como los tiranosaurios, pero en los últimos años han sugerido dudas al respecto. Un par de estos dinosaurios con pico de pato se han encontrado en un estado de momificación, con una clara impresión de la piel en la roca circundante y con el contenido del estómago todavía bastante bien preservado para que pudiéramos saber lo que había comido el animal: grandes cantidades de hojas de pino, junto con las ramitas, semillas y frutos de otras plantas terrestres. La mayor parte tenían un cuerpo semejante, y las docenas de especies se diferenciaban por la cresta que llevaban en la cabeza. Muchos dinosaurios no llevaban ningún adorno, pero otros presentaban una variedad de protuberancias, espinas, tubos y crestas por encima y por detrás de los ojos. En todos los casos, las crestas están formadas por la prolongación posterior de los premaxilares y los nasales, los huesos que están situados en la parte superior del hocico entre las fosas nasales y las cuencas oculares. El corte transversal del cráneo de un Hadrosáurido permite apreciar que la cavidad nasal se prolonga hacia el final de la cresta, por más vueltas que dé. De este modo, el aire penetra por las fosas nasales, sube y atraviesa la cresta, y luego vuelve a descender por la garganta y los pulmones. El aire se expira siguiendo la misma ruta tortuosa. En algún momento, se pensó que las crestas eran aparatos para respirar bajo el agua o tal vez tubos respiratorios; se creía que los hadrosaurios eran bastante acuáticos, por sus picos similares a los de los patos, y sus patas palmeadas. Se suponía que podían almacenar en la cresta el aire suficiente para realizar una breve zambullida, o incluso utilizarla como tubo respiratorio. Sin embargo, la cresta no estaba abierta en el extremo, y por lo tanto no podía funcionar así. Además, la capacidad total de la cresta era demasiado reducida para que un animal tan enorme pudiera respirar bajo el agua. En la actualidad se cree que los hadrosaurios eran animales fundamentalmente terrestres, que solían frecuentar las zonas secas, con árboles, y se alimentaban de hojas duras que molían con sus baterías de poderosos dientes. También se propuso que podría ser la base de una corta prosbócide, a fin de evitar que el agua o la arena llegaran a los pulmones, o que proporcionara puntos de fijación para los ligamentos y músculos que sujetaban y movían la pesada cabeza; pero hoy no se pueden aceptar estas teorías un tanto absurdas. Entonces, ¿para qué servían las crestas?. Parece evidente que se trataba se señales de reconocimiento para diferenciar las especies y, posiblemente, los sexos. Por la forma de la cresta un Hadrosáurido sabía si un animal era de su misma especie y, por lo tanto, si valía la pena relacionarse con él de alguna manera. Además, se ha demostrado que muchas crestas manifiestán dimorfismo sexual, dentro de un tipo de hadrosaurios, la mayor parte de la población fósil tenían crestas de una determinada forma, mientras que la otra mitad tenían crestas similares, pero diferentes en algún sentido; por ejemplo, más pequeñas. Esta función de reconocimiento sexual se intensificaban por medio del sonido. El trabajo del Doctor David Weishampel, publicado en 1983, demostraba que los complejos recovecos de los conductos nasales que existían en las crestas de algunos hadrosaurios realizados a escala, descubrió que podía obtener una variedad de bramidos y chillidos, y elaboró la hipótesis de que cada sexo de cada especie emitía un grito o un trompeteo característico. El ambiente del Cretácico superior de Alberta debió similar al de un bulliciosa jungla de la actualidad. Había dos familias de hadrosaurios: hadrosáuridos y lambeosáuridos. La principal diferencia entre los subgrupos era la forma del cráneo. Los hadrosáuridos tenían cráneos planos, algunos con bultos de sólido hueso en el hocico, mientras que los cráneos de los lambeosáuridos tenían crestas óseas grandes y huecas.
Los sauropodomorfos, significa con forma de pata de reptil, era un infraorden que perteneció al suborden de los sauristiquios. Estaba compuesto desde pequeños a inmensos herbívoros que podían ser cuadrúpedos o bípedos, con pequeñas cabezas, largos cuellos, cuerpos gruesos y largas colas. Habían dos superfamilias: los prosaurópodos y los saurópodos. Los prosaurópodos fueron los primeros, y evolucionaron de animales no más largos que un humano y luego dieron origen a los saurópodos, que incluían los animales terrestres más pesados y largos. Los largos cuellos permitieron a los sauropodomorfos, subiéndolo hacia arriba y abajo, comer desde hojas de árboles hasta helechos del suelo. Estos dinosaurios a menudo se desplazaban en manadas. Eran la mayor la mayor parte de la abundancia de dinosaurios herbívoros largos, de el Triásico superior al Jurásico superior, luego se hicieron cada vez más pequeños en los continentes del sur. Una de las superfamilias en que se dividía, los prosaurópodos, era primitiva e incluía siete familias, cuyos representantes eran desde pequeños a largos, bípedos o cuadrúpedos, con grandes y curvadas garras en los pulgares. Algunos fueron los primeros animales terrestres más largos y pesados. Los últimos se extinguieron en el Jurásico inferior. Se dividían en varias familias: los tecodontosáuridos, que muy probablemente su único representante, el Thecodontosaurus, fue un anquisáurido, la familia de estos animales eran pequeños, primitivos y bípedos, vivieron en el Triásico superior europeo y probablemente África; los anquisáuridos que contiene al Anchisaurus, un animal bípedo y cuadrúpedo, del Jurásico inferior norteamericano y quizá africano y chino también; los masospóndilos incluyen al Massospondylus, de quien su reducida mandíbula podía haber terminado en un pico, y vivieron en el Jurásico superior del sur de África y Norteamérica; los yunanosáuridos tenían un género, Yunnanosaurus, del Jurásico inferior chino, con dientes en forma de cuchara; los plateosáuridos incluían más de media docena de géneros, vivieron en el mundo entero durante el Triásico superior y Jurásico inferior; los melanorosáuridos cuentan con los primeros dinosaurios muy largos, vivieron durante el Triásico superior y Jurásico inferior en Sudamérica, África, Europa y Asia; y por último los blikanasáuridos que contaba con el Blikanasaurus, éste tenía robustos miembros traseros, y vivieron en el Triásico superior del sur de África. La superfamilia de los saurópodos cuenta más o menos con una decena de familias de inmensos y herbívoros cuadrúpedos muy grandes que pesaban como mucho varias docenas de toneladas. Por el Jurásico medio, los saurópodos habían reemplazado a los prosaurópodos y se extendieron por el mundo. Insistieron en el Cretácico superior. No han quedado claros varios parentescos entre las familias: los vulcanodóntidos era la familia saurópoda más primitiva, incluía un género del Jurásico inferior, de África, Europa y Asia; los barapasáuridos era la familia del Barapasaurus, que tenían vértebras distintivas, vivían en el Jurásico inferior indio; los cetiosáuridos incluían más de una docena de géneros anticuados, con cabezas cortas y cuellos relativamente cortos, y vivieron en el mundo entero desde el Jurásico inferior al Cretácico medio; los braquiosáuridos incluían más de una docena de inmensos géneros parecidos a jirafas, entre los más largos y pesados dinosaurios, crecieron hasta ser los animales terrestres más altos, y vivieron en el Jurásico superior al Cretácico inferior; los titanosáuridos incluyen también más de una docena de géneros con huesos de la cola distintivos, y vivieron la mayor parte en los continentes del sur del Jurásico superior al Cretácico superior; los camarasáuridos incluyen más de media docena de géneros con profundos cráneos, fuertes dientes, y vértebras huecas, y vivieron desde el Jurásico superior hasta el Cretácico superior en Norteamérica, Europa, Asia, y quizá África; los Euelopódidos eran una familia China de menos de media docena más o menos, que vivieron desde el Jurásico superior al Cretácico inferior, y algunos de ellos tenían el cuello extremadamente largo; los dicreosáuridos contaban con el género del Dicraeosaurus, con altas horquillas que la columna vertebral, se encontraron en rocas del Jurásico superior al Cretácico superior en Sudamérica, África y Asia; y por último los diplodócidos que incluían más de una docena de géneros con cuellos alargados y colas a modo de látigos, el Seismosaurus, con sus 43 metros de largo, era el dinosaurio más largo conocido, y el grupo vivió desde el Jurásico superior al Cretácico superior en Norteamérica, África, Europa y Asia. Se ha sugerido que el dinosaurio euhelopódido Mamenchisaurus podría formar una familia aparte, los mamenchisáuridos.
Superfamilias:
Prosaurópodos
La superfamilia de los prosaurópodos, Significa antes de las patas de reptil, perteneció al infraorden de los sauropodomorfos, y eran un grupo de dinosaurios sauristiquios que vivieron desde finales del Triásico al principio del Jurásico, hace entre 231 y 188 millones de años, y estaban repartidos por todo el mundo. Algunos no eran más altos que un hombre, pero otros alcanzaban la longitud de una red de tenis. Con su gran cuello y su voluminoso cuerpo, fueron los antepasados de los inmensos saurópodos. Aunque solía creerse que los prosaurópodos, como su nombre sugiere, evolucionaron hasta convertirse en los saurópodos del Jurásico inferior. Sólo tendrían que haberse hecho más grandes, volver a caminar a cuatro patas, casi siempre continuamente, y cambiar un poco sus proporciones. Pero muchos investigadores ya no piensan así y prefieren considerar a los prosaurópodos como tíos abuelos de los saurópodos más que abuelos. En otras palabras, los prosaurópodos serían una rama lateral del árbol genealógico de los sauropodomorfos que se extinguió a principios del Jurásico. Los antepasados triásemos de las mayores bestias que jamás han pisado la tierra han de ser descubiertos. Todo esto último quiere decir que saurópodos y prosaurópodos evolucionaron de unos antepasados comunes a los dos. Aparecieron en la Tierra unos 50 millones de años antes de los saurópodos. Constituyeron un grupo importante porque fueron los primeros herbívoros de cuello largo que podían pastar entre las copas de los árboles altos. Han sido divididos en varias familias; en total fueron unas cinco, los anquisáuridos, plateosáuridos, yunanosáuridos, blikanasaúridos y los melanorosáuridos. Antes de estos dinosaurios, los dinosaurios carnívoros dominaban la tierra firme. Los primeros prosaurópodos aparecieron a finales del Triásico, hace unos 210 millones de años. Tuvieron mucho éxito, probablemente porque podían comer hojas más altas que otros herbívoros de su época. Grandes rebaños recorrieron la Tierra hasta principios del Jurásico. Prosperaron en casi todas partes. Se han encontrado sus fósiles desde el extremo sur de África hasta América del norte. Hace millones de años, todos los continentes actuales estaban unidos, formando una sola masa de Tierra. Así, podían moverse libremente de una parte del mundo a otra. Los prosaurópodos fueron los primeros herbívoros con cuello largo. Apoyándose sobre su larga cola, podían incorporarse y devorar las hojas de las coníferas y cicadáceas más altas, los más grandes. Sus cuellos no eran tan largos como los de un dinosaurio saurópodo gigante posterior, pero sí lo suficiente para alimentarse mucho más arriba que los herbívoros de cuello corto que vivían en su época. Algunos expertos creían que quizá fueran carnívoros por la forma de sus dientes, pero la mayoría de los científicos coinciden hoy en que estos dinosaurios se alimentaban sólo de plantas. Han observado que los dientes irregulares y la forma de cuchara de los dientes se parecen a los de ciertos herbívoros. Tenían fuertes mandíbulas y podían morder con gran fuerza. Usaban sus numerosos pequeños dientes para desgajar ramitas con hojas. Probablemente usaban las patas delanteras para apoyarse y defenderse. Podían sujetar objetos con sus fuertes dedos, pero también era capaz de doblarlos hacia atrás, como los dedos de los pies, para apoyarse en el suelo. La potente garra en forma de guadaña de sus pulgares quizá le ayudara a rastrillar plantas bajas, y también a dar zarpazos para defenderse. La larga y pesada cola quizá les sirviera para nadar. Podía moverse rápidamente de lado a lado y actuar como una aleta gigantesca, a fin de impulsar al dinosaurio por el agua. Los expertos creen que eran buenos nadadores. Podían andar erguidos sobre dos patas, pero los expertos se inclinan a creer que utilizaban casi siempre las cuatro. Su largo cuello y su cuerpo voluminoso dificultarían su avance bípedo; en efecto, eran muy pesados, quizá sólo se incorporaban sobre las patas traseras de vez en cuando para arrancar hojas de los árboles.
Saurópodos
Los saurópodos, que significa patas de reptil, forman un extenso grupo de dinosaurios Sauristiquios que incluía algunos de los animales más grandes que hayan existido jamás. Era uno de los grupos más fáciles de identificar, los cuales se parecían mucho unos a otros. Son los mayores dinosaurios, y también los mayores animales terrestres, que han caminado sobre la Tierra. Tenían un cuerpo enorme que iba estrechándose hacia delante, formando un cuello notablemente largo, y hacia atrás, con una cola más larga todavía, esto último con algunas excepciones. El cuello era una de las características más notables de los saurópodos, que era largo, esbelto y flexible. Se nutrían de las hojas más altas de los árboles, en cierto modo como las jirafas actuales. A veces se erguían sobre las patas traseras para alcanzar más arriba. El cuello terminaba en una cabeza de pequeñez ridícula, con las fosas nasales encima de ella. No parece que las mandíbulas hayan sido muy fuertes; tenían dientes débiles en forma de estacas o de cuchara, apropiados tan sólo para alimentarse de vegetación blanda, y con ellos podían comer tanto los brotes tiernos de las plantas acuáticas como las hojas de las copas más altas. Sus dientes no eran aptos para triturar, lo que hace suponer que tragaban la comida sin masticarla; sin embargo, probablemente ésta quedaba completamente triturada por los gastrolitos, piedras, en la molleja o estómago muscular; previamente tragados antes del almuerzo. La cola era gruesa en la base, pero delgada y como un látigo hacia su extremo; es posible que el animal la utilizara para azotar a sus enemigos, como lo hacen algunos lagartos modernos, pues no tenía otro medio de autodefensa. Las patas eran largas, rectas como columnas, con pies dotados de cortos dedos, en conjunto bastante parecidas a las de un elefante, y, aunque las patas grandes y pesadas eran parecidas a las de estos mamíferos, presentaban en ellas garras y pezuñas como en otros reptiles. Los de larga cola, como los diplodócidos, y como hemos dicho antes, podían erguirse sobre las patas traseras y la cola, y utilizar las garras de las patas delanteras para defenderse del enemigo. Como grupo, los saurópodos estaban entre los dinosaurios que prosperaron en mayor medida: existieron desde el principio del Jurásico hasta el Cretácico Tardío, hace entre 208 y 66 millones de años, y se extendieron por todo el mundo. Las familias de los vulcanodóntidos y cetiosaurios fueron unas de las primeras que pasearon por la tierra. Tenían la columna vertebral más fuerte que muchos que surgieron más tarde, como los camarasáuridos, y con orificios en las vértebras que la hacían mucho más ligera que lo que correspondería por su tamaño. Podríamos suponer que los primeros saurópodos fueron relativamente pequeños y que su tamaño aumentó con el paso del tiempo; así, las formas del Jurásico superior serían más grandes que las del inferior, y las del Cretácico todavía serían mayores. Los hechos, sin embargo, se han revelado diferentes: los saurópodos del Jurásico superior son los más numerosos, variados y grandes de todos. Observemos con más atención algunos de éstos. Un saurópodo típico y bien conocido es el Apatosaurus, llamado impropiamente Brontosaurus. Este dinosaurio del Jurásico superior, hallado en el oeste norteamericano, medía 21 metros de largo, tenía 4 metros y medio de altura en la cruz y pesaba casi unas 30 toneladas. En los mismos yacimientos del Apatosaurus se encuentra el Diplodocus. Este famoso dinosaurio era uno de los saurópodos más largos, que con sus 27 metros de cabeza a rabo, casi lo mismo que una ballena azul, que con una longitud de alrededor de los 30 metros, es el más largo animal viviente. Era similar al Apatosaurus, pero más largo y delgado; su peso era de tan sólo 10 toneladas. Un saurópodo de Inglaterra que también posee la misma forma típica del grupo es el Cetiosauriscus, similar en algunos aspectos al Cetiosaurus, el primer saurópodo descubierto. El Cetiosauriscus se encuentra en los estratos inferiores del Jurásico superior y fue algo más pequeño, pues no superaba los 15 metros de largo. Sus restos suelen ser mucho más fragmentarios que los bien preservados de sus parientes norteamericanos, pero un esqueleto bastante buen, el mejor encontrado hasta ahora, se excavó cerca de Stamford, Licolnshire, en 1.968. Bastante diferente de todos estos fue el Brachiosaurus, del Jurásico superior, hallado en el oeste de Estados Unidos y en Tanzania. A diferencia de casi todos los demás dinosaurios, tenía las patas delanteras más largas que las traseras; debido a esto, su espalda ascendía profundamente hacia el cuello, que se mantenía erguido verticalmente. Hasta hace pocos años se creía que era el animal terrestre más grande que jamás había vivido. La cabeza estaba a 12 metros y medio del suelo, lo bastante alta para mirar por un edificio de cuatro plantas; sólo el hueso del brazo mide más de 2 metros, y se ha calculado que su peso ha de unos 50 toneladas, quizá más, de 10 a 12 veces más pesado que el elefante más grande. Sólo un museo tiene un esqueleto completo montado de esta enorme bestia: el Museo de Ciencias Naturales de Berlín Oriental. Pero, en 1972, se encontraron en Colorado algunos huesos de dos nuevos dinosaurios saurópodos, aún mayores que el Brachiosaurus. Una sola de sus vértebras medían cerca de 1 metro y medio de largo. Estos animales, al que todavía no se les ha dado un nombre verdadero, sino que se les conoce como Supersaurus, de 13 0 14 metros de alto y 25 de largo, y Ultrasauros, de 15 metros de alto y 30 de largo, siendo el dinosaurio más pesado y alto, y los dos pesarían más que las 50 toneladas del Brachiosaurus. Pero el más largo de todos estaba aún por llegar. Hace muy poco tiempo, en México, se ha encontrado un nuevo dinosaurio que hoy día aún se sigue excavando: se le ha llamado Seismosaurus, con una longitud de 43 metros, es el dinosaurio más grande. El mayor dinosaurio conocido por el hombre contrasta profundamente con otro dinosaurio hallado en fecha reciente, 1.977, en Argentina, en un yacimiento del Triásico superior o Jurásico inferior. Este nuevo dinosaurio, descrito a partir de varios especimenes como Mussaurus, es el más pequeño que se conoce y no era mayor que un tordo; su esqueleto tiene cierto parecido con el de un Prosaurópodo, pero su diminuto cráneo es notablemente parecido al de un saurópodo. Las proporciones del cráneo, los ojos y las patas sugieren que podría tratarse de un individuo joven, incluso una cría. Cerca de los esqueletos se encontraron dos pequeños huevos en excelente estado de conservación. Por las proporciones, probablemente este dinosaurio no era el más pequeño, sino que esas crías de adultas quizá medirían unos 2 metros. Un dinosaurio que se tiene bastante certeza de su pequeñez de adulto era el Micropachycephalosaurus, un pequeño ornistiquio de China, que con su tamaño no mayor que un conejo, sería este el más pequeño. Hasta fecha muy reciente, la mayoría de los expertos en dinosaurios creían que los grandes saurópodos pasaban gran parte de su tiempo, si no todo, en aguas someras, en pantanos y en las orillas de los lagos, alimentándose de blandas plantas acuáticas. Así es como los describían en la mayor parte de los libros sobre el tema, y las ilustraciones de los mismos lo corroboran. En primer lugar se decía que sus patas no eran lo bastante fuertes para sostener sus enormes cuerpos en tierra y que necesitaban la flotabilidad que ofrece el agua para sostenerse. En segundo lugar, se creía que sus dientes débiles sólo podían triturar hierbas acuáticas blandas. Finalmente, se pensaba que la posición de las aberturas nasales externas encima de la cabeza era un rasgo especial que permitía a estos dinosaurios respirar mientras estaban sumergidos caso por completo, tal vez ocultándose de sus enemigos, como los Allosaurus. Pero esta creencia ya no la sostiene todo el mundo. En efecto, hay muchas razones para creer que los saurópodos eran animales propiamente terrestres. El hecho de que las aberturas nasales externas estén encima del cráneo no significa necesariamente que tuvieran ahí las verdaderas ventanas de la nariz y que el animal viviera en el agua. Existen algunos animales actuales, como los elefantes o los tapires, en los que las aberturas nasales externas están situadas encima del cráneo, pero sabemos que, de hecho, las ventanas de la nariz están en el extremo de una probóscide o trompa, y algunos saurópodos pueden muy bien haber poseído una estructura similar. Los animales que viven en el agua, como los cocodrilos, suelen tener una disposición por completo diferente, con las ventanas de la nariz al extremo de un largo hocico. Por otro lado, los dientes de los saurópodos no son tan débiles como solía creerse y a menudo están muy gastados, lo cual sugiere que el alimento de estos dinosaurios era algo más coriáceo que las plantas acuáticas. Hay también otras observaciones que concuerdan con la idea de una vida terrestre, con sólo excursiones ocasionales al agua. Por ejemplo, la forma del cuerpo no es apropiada para una existencia acuática. Los reptiles y mamíferos que viven en el agua suelen tener cuerpos en forma de barril con el cuello corto, las colas aplanadas para nadar y patas cortas, a veces como remos. Como hemos visto, sin embargo, los saurópodos tenían cuerpos anchos, cuellos largos, quizá para alimentarse de las hojas de árboles altos, colas largas y a modo de látigos y patas rectas, largas, elefantinas. El esqueleto está constituido de tal manera que lo hace lo más ligero posible, pero aun así es lo suficientemente fuerte y resistente como para soportar sin problemas el enorme peso de estos animales. Los huesos de algunos de estos dinosaurios eran alveolares, dotados de plerocelos, huecos, para aligerarlos de peso. Los pies de los saurópodos no son anchos y extensos, como suele ocurrir en los animales que caminan por el barro blando o la arena suelta; por el contrario, son pequeños y compactos en relación con el tamaño del animal, de modo que si éste hubiese entrado en un pantano se habría quedado irremediablemente atascado en el lodo. Finalmente, la naturaleza de los sedimentos en los que los saurópodos suelen estar enterrados no sugieren un entorno pantanoso, y los demás fósiles encontrados con ellos son principalmente restos de plantas y animales que vivieron en tierra firme. No obstante, el argumento más poderoso contra una vida acuática de los saurópodos es que si su cuerpo hubiera estado sumergido en el agua, el peso de éste presionando sobre su pecho y pulmones casi con toda seguridad les habría impedido aspirar el aire atmosférico. En Texas, EE.UU., a finales de los años treinta se descubrieron huellas de pisadas pertenecientes a saurópodos que andaban sobre las patas delanteras. Debido a su tamaño y forma, a los saurópodos les habría sido imposible mantener el equilibrio así en tierra firme, por lo que los científicos creen que estos dinosaurios podían nadar en aguas poco profundas. Una creencia que parece haberse hecho muy popular es la de que los dinosaurios, y más concretamente los saurópodos, poseían dos cerebros, uno en la cabeza y otro en la región de la pelvis. Esta creencia se basa en el hecho de que los saurópodos poseían un abultamiento de la médula espinal a la altura de la pelvis, que era mucho mayor que el que poseen los demás vertebrados terrestres. Pero eso no es razón para suponer que dicho abultamiento fuera capaz de pensar. Como en otros animales vertebrados, nosotros incluidos, ese abultamiento tenía que ver, sobre todo, con el control automático de las extremidades inferiores y la cola. Y, por otro lado, puede no haber sido tan grande como generalmente se cree, pues la cavidad correspondiente a las vértebras quizá estuviera ocupada en gran parte por un tejido que almacena de glucógeno, como ocurre en algunos vertebrados actuales. Por cierto, los descubrimientos recientes han demostrado que algunos saurópodos del Cretácico superior poseían unas placas óseas de protección incrustadas en la piel. Aunque el tamaño del cuerpo era gigantesco, los saurópodos no producían huevos de un tamaño en consonancia. Si hubiera sido así, la cáscara habría tenido que ser tan gruesa que ni el aire hubiera podido pasar a través de ella para cubrir las necesidades del embrión, ni éste hubiera podido romper la cáscara cuando estuviera preparado para nacer. Lo que sabemos de los huevos de los saurópodos se basa en abundantes hallazgos de cáscaras de huevos, en ocasiones de huevos enteros y a veces incluso de nidadas completas, con frecuencia formadas por cinco huevos, en el sur de Francia. Estos huevos tienen una forma entre oval y redonda, con el eje más largo de unos 25 centímetros de longitud, y una áspera superficie exterior cubierta de pequeñas protuberancias. El único animal cuyos restos se encuentran en los mismos estratos y que fue lo bastante grande para haber producido tales huevos es un saurópodo llamado Hypselosaurus.
El Tyrannosaurus rex es uno de los dinosaurios más conocidos y el animal carnívoro terrestre más grande y feroz de todos los tiempos. Podía desgarrar a sus presas de un sólo bocado. Medía 15 metros de largo y 6 de alto. Este gran dinosaurio pertenecía a un grupo llamado terópodos. El Compsognathus fue uno de los terópodos más pequeños, era parecido a un pollo, que podía correr a gran velocidad y se alimentaba de insectos y lagartos pequeños. El Compsognathus medía medio metro de alto y 80 centímetros de largo. A pesar de su gran diferencia de tamaño, tenían en común dos características muy importantes, ambos comían carne y corrían sobre dos patas. Esto es lo que los incluye en el grupo de los terópodos. Los terópodos forman un gran grupo que comprende todos los dinosaurios carnívoros depredadores de todos los tamaños. Tenían dos patas traseras largas y fuertes para correr, y una cola musculosa para mantener el equilibrio. La palabra terópodo significa pata de animal. Casi todos los dinosaurios de este grupo tenían tres dedos orientados hacia el frente y provistos de afiladas garras, y un cuarto dedo una con garra dirigido hacia atrás. Las patas delanteras eran cortas y con afiladas zarpas. En sus grandes mandíbulas había hileras de dientes como puñales para despedazar a su presa. Los terópodos vivieron durante toda la Era de los Dinosaurios. Los primeros, eran casi todos pequeños y ligeros. Podían correr a gran velocidad sobre sus patas traseras largas y fuertes, a la caza de insectos y pequeños lagartos. Un grupo de terópodos llamado ornitomímidos se diferenciaban de los demás por no poseer dientes en su pico óseo. Tenían estos dinosaurios parecidos con los avestruces. Otro grupo, el de los dromeosáuridos, se incluyeron en los terópodos por ser carnívoros y correr sobre las patas traseras, pero tenían algunas diferencias respecto a los demás. Poseían una cabeza muy grande, y unas patas extrañas; poseían 3 dedos hacia delante y otro pequeño hacia atrás. Uno de los dedos de delante era una gran zarpa de 30 centímetros de largo con la que acuchillaba a sus presas. Los primeros terópodos eran de un tamaño mucho menor que los posteriores. Estos eran pesados y muy peligrosos. Sus patas traseras eran fuertes y resistentes; y el cuello corto y musculoso, que sostenía su maciza cabeza. Su enorme peso no les permitía correr demasiado, pero eran temibles cazadores, capaces de acabar con los dinosaurios más grandes gracias a sus dientes y garras. CLASIFICACIÓN Las familias de los terópodos están tradicionalmente agrupadas en celurosaurios y los carnosaurios, algo así como los pequeños y los grandes. Ahora sabemos que algunos grupos naturales contenían criaturas tanto pequeñas como grandes, pero la búsqueda es todavía más profunda, con los expertos haciendo clasificaciones rivales. Existen otras clasificaciones como los ceratosaurios, que contiene algunas familias de celurosaurios y algunas de carnosaurios, exactamente los celofísidos, los ceratosáuridos y alguna otra, y los agrupan formando un grupo llamado ceratosaurios, dejando todo el resto en un grupo llamado tetanuros. En este WEB haremos una clasificación más verídica. Los arqueopterígidos es posible que pertenezcan a otra superfamilia o que formen una sola ellos mismos. Los terópodos se dividían en las superfamilias de los herrerasaurios, celurosaurios, deinonicosaurios, ornitomimosaurios, ovirraptorosaurios y carnosaurios que ahora pasamos a detallar: Haz clic en una de las superfamilias que comprende el infraorden de los terópodos. Dentro de cada apartado están los accesos a las otras páginas donde está cada familia y todos los dinosaurios de las mismas. Herrerasaurios
Son dinosaurios depredadores de pequeño a mediano tamaño y los únicos dinosaurios que poseen los huesos de la columna vertebral sobre las caderas. Por eso no son verdaderos terópodos en absoluto. Esta superfamilia se califica en dos o quizá tres familias:
Los herrerasáuridos, un grupo que vivió en casi todo el mundo, que tenían poco desarrollados los miembros traseros.
Los estauricosáuridos, que era un familia después de que se descubriera el género Staurikosaurus, que vivió en el Triásico superior brasileño.
Y por último el Eoraptor, del Triásico medio argentino, un terópodo primitivo no más grande que un perro, que es difícil de encajar en estas familias, pero posiblemente fue un herrerasáurido.
Haz clic en una de las dos familias que comprende esta superfamilia. Por comodidad incluiremos al Eoraptor con los herrerasáuridos: Celurosaurios
Este es un grupo artificial grande de dinosaurios depredadores de pequeño a mediano tamaño. Estos pequeños terópodos, eran de complexión ligera, mandíbulas estrechas, pequeños dientes afilados, cuellos largos y flexibles, largas patas traseras que les permitían correr velozmente, patas delanteras bastante largas, garras afiladas y largas colas. Estuvieron muy extendidos desde los tiempos del Triásico tardío al final del Cretácico, hace alrededor de 231 a 66 millones de años. En ese grupo estaban incluidos algunos de los dinosaurios de menor tamaño que se conocen; el Compsognathus era uno de los más pequeños, de unos 70 centímetros de longitud, e incluso uno de los mayores de los pequeños terópodos, el Coelophysis, medía solamente 3 metros de longitud. El Avimimus era diferente de otros pequeños terópodos pues estaba dotado de un pico carente de dientes que se asemejaba al de los terópodos desdentados como los ornitomimosaurios y ovirraptorosaurios. Incluyen las familias de celofísidos, halticosáuridos, celúridos, noasáuridos, compsognátidos, arqueopterígidos y avisáuridos. Deinonicosaurios
Los deinonicosaurios constituían un grupo de feroces dinosaurios Sauristiquios, predadores, que vivieron en los continentes septentrionales durante el período Cretácico, hace entre 144 y 65 millones de años. El rasgo característico de estos dinosaurios era una uña en forma de hoz en el segundo dedo del pie, deinonicosaurio significa lagarto de uña o garra terrible. Esgrimían esta uña de golpe y con rapidez para apuñalar a sus presas al atacarlas, Los deinonicosaurios eran relativamente pequeños, su longitud variaba de 2 a 4 metros, y ágiles, usando para correr las fuertes patas traseras y su larga y rígida cola para mantener el equilibro y que también les permitía cambiar rápidamente de dirección utilizándola como timón. Se pensaba que comprendían dos subgrupos principales, los dromeosáuridos, tales como Deinonychus y Dromaeosaurus, y los troodóntidos, como Troodon, pero recientes datos fidedignos sugieren que dromeosáuridos y troodóntidos no están tan estrechamente emparentados como se creía con anterioridad. Los dromeosáuridos tenían los ojos colocados a ambos lados de la cabeza, lo que les proporcionaba un amplio campo visual. Sus terribles uñas eran de gran tamaño y, cazando en manada, podrían abatir presas mucho mayores que ellos mismos. Como contraste, los troodóntidos poseían uñas terribles más pequeñas y grandes ojos mirando al frente, lo que les podía haber dado una visión estereoscópica. Los troodóntidos tenían cerebros más grandes, en comparación del cuerpo, que ningún otro dinosaurio conocido. En este grupo también se incluyen los tericinosáuridos, un dudoso y extraño grupo. Ornitomimosaurios
Los ornitomimosaurios junto con los ovirraptorosaurios constituían los terópodos sin dientes. Vivieron en tiempos del Jurásico superior al Cretácico tardío, en lo que ahora abarca Asia, América del Norte, África y Europa. Poseían picos sin dientes, al contrario que los pequeños terópodos, cuyas mandíbulas estaban dotadas de dientes pequeños y afilados. Los ornitomimosaurios, que quiere decir reptiles que imitan a las aves, tales como Gallimimus, Ornithomimus, Struthiomimus y Dromiceiomimus, tenían algunos rasgos en común con el avestruz moderno: cabeza pequeña con un pico estrecho y alargado, cuello largo y poderosas extremidades posteriores. Comprendían las familias de los ornitomímidos, garudimímidos y deinochéoridos. Ovirraptorosaurios
Al igual que los ormitomimosaurios, los ovirraptorosaurios, que significa reptiles saqueadores de huevos, eran también terópodos desdentados y vivieron en el Cretácico tardío en Mongolia, tales como Oviraptor, también tenían rasgos parecidos a los del avestruz, pero sus picos eran cortos. Se piensa que la anatomía interna de los ornitomímidos y ovirraptóridos habría sido parecida a la de las aves actuales, como una molleja, estómago muscular, para triturar la comida. Incluía las familias de los avimímidos, cenagnátidos, ovirraptóridos y los ingénidos o ingeníidos, del Ingeniia.
Los carnosaurios son un grupo artificial que incluye a los mayores dinosaurios carnívoros. Variaban de tamaño desde los 6 metros a los 15 metros de largo, y llegaban a pesar alrededor de 6 toneladas y media. Como grupo, los carnosaurios prosperaron en gran medida; vivieron desde el principio del Jurásico hasta el Cretácico tardío, hace entre 208 y 66 millones de años, y se han encontrado fósiles suyos por todo el mundo. Los carnosaurios típicos, como el Tyrannosaurus y el Allosaurus, tenían grandes cabezas; cuellos cortos y musculosas; poderosas extremidades posteriores; y colas rígidas y pesadas para mantener el equilibrio. Probablemente cazaban herbívoros, consumidores de plantas, y eran los más formidables de todos los dinosaurios predadores, con mandíbulas que podrían haberse tragado a un hombre, y dientes curvos con bordes aserrados que llegaban a medir hasta 18 centímetros para desgarrar la carne de sus presas. Algunos poseían rasgos inusitados; por ejemplo, el Spinosaurus, uno de los mayores carnosaurios, tenía una vela de casi 2 metros de altura que le recorría el lomo. No se conoce la función exacta de esta vela, pero quizá sirviera para regular la temperatura corporal, atraer a la pareja o intimidar a otros dinosaurios durante las batallas territoriales. Otro carnosaurio singular era Baryonyx, cuyo largo cuello, mandíbulas cocodriliformes anteriores relativamente largas con grandes uñas en forma de gancho estaban probablemente adaptados para atrapar peces. Aquí se incluyen los mayores carnívoros terrestres que han existido.